¿Puedes vivir sin Internet...ahora?
Con la llegada de otras tecnologías hemos sustituido muchas de nuestras actividades por las de nueva generación.
Para buscar cualquier tipo de información, para traducir palabras a otro idioma, para buscar fotos, para, para… ya no utilizamos enciclopedias, diccionarios, libros especializados…todo lo encontramos en el nuevo sistema virtual, en Internet.
No solo ha cambiado la manera de ampliar nuestros conocimientos sino que además las formas de comunicarnos y de no comunicarnos. Por un lado hemos descubierto la comunicación vía Internet: rápida, fácil, barata… y con ello nos hemos olvidado de cualquier otra forma de interacción, sobre todo y muy importante, la comunicación familiar.
Esencialmente es a partir de las 9-10 de la noche cuando entramos en nuestros ordenadores para conectarnos, horas que se prolongan hasta las 2 o las 3 de la mañana por lo tanto menos tiempo de sueño. Cabe hablar del descenso del consumo televisivo, sobre todo en estas horas. Se debe a la gama de posibilidades que tenemos de capturar cualquier episodio de una teleserie, los resúmenes de programas de televisión que aparecen en las páginas oficiales de los programas…
Por otro lado podemos hablar de la fiabilidad de Internet y su uso. Muchos de los usuarios de este medio se valdrán de él para hacer consultas básicas, de poco riesgo e importancia, como es el simple hecho de buscar información para cualquier trabajo de investigación, búsqueda de canciones, descargas de software, descargas de música…pero el servicio que da Internet va más allá. Con este podemos hacer transacciones, comprar billetes de avión, recargas, consultar tu cuenta bancaria… y muchas otras actividades. Hace que dispongamos de todo esto, al alcance de un click!
Son sobre todo ventajas las que nos ofrece el ciberespacio, aunque también tiene sus inconvenientes como es el tema que hemos expuesto antes: el descenso de la comunicación face to face. Es importante mantener un mínimo de esta interacción y evitar que se pierda ya que con ella anulamos un importante elemento en nuestra vida cotidiana.
Esta situación potencia una sociedad de robinsones, personas que están aisladas, solitarias, cuyas relaciones personales se ciñen a este mundo.
Alba Castillo Sarabia